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La publicidad y los medios masivos, se han encargado de sembrar en el imaginario colectivo una infancia de tan perfecta, casi caricaturesca. Niños impecables e inalterables, sin una mancha de frijolpor ningún lado ni el asomo de algún gesto que delate que detrás de esa carilla de ángel, existe un pequeño niño que lo mismo hace popó y se embarra, que regala momentos de comedia involuntariaal enunciar sus máximas ante la audiencia familiar. Por esas y muchas razones más, decidimos darle un giro interesante al registro fotográfico de la línea del tiempo en nuestros toddlersy proponerles hacer una versión alternativa al álbum de momentos Instagrammeablespara presentar la otra parte y conservarla como algo igual de invaluable: El maravilloso álbum de las travesuras.

¿Qué es un álbum de travesuras? 

¿Y de qué iría un álbum con un título tan revelador como ambiguo?, es simple, hablamos de un registro fotográficode aquellos ratos en que no sabemos qué haremos tras descubrir que el perro ha sido víctima de nuestro maquillaje, aplicado por el improvisado artista de la brocha con 3 años de edad que vive en nuestra casa, de esa navidad adelantada que nos regala él mismo con la esponja extraída de alguna de las almohadas o las plumas de algún edredón, de aquel momento de silencio en donde nos sentimos por algunos segundos plácidamente en calma hasta que recordamos que ausencia de ruido y niños pequeños, son augurio de que algo inesperado está por ocurrir, de ese momento en que lo confirmamos y no queda más que correr desesperadamente a buscar un tutorial de cómo borrar marcas de plumón permanente sin irritar su cara y brazos, (en esos momentos en que es un gato, lince o algo parecido a un Thundercat). [embed]] Lo mejor de esta actividad, es que no tendrás que esforzarteen lo más mínimo – tenlo garantizado- , porque son momentos que por lo general vivimos evitando y aunque en el momento nos pongan de mil colores, superando por mucho la escala de Pantone, será además de didáctico, catártico.

¿Cómo hacer un álbum de travesuras?

Piensa en una reunión familiar, en la espera en un aeropuerto, en las vacaciones o en algo tan potencialmente lleno de posibilidades de armar un gran álbum.También cuenta  el  cómo dejarlo encargado con el dadzillo, aquel ser lleno de amor y de inexperiencia que en su fase de descubrimiento estará feliz de que lejos de la desaprobación, le permitas ser protagonista de los momentos que irán directo a la memoria familiar, participando activamente en la curaduría de los cuadros que podrán compartir con sus allegados y familiares que enseguida querrán hacer su propio álbum. [embed]] Cabe mencionar, que esta idea es algo íntimo y lo recomendable es que permanezca dentro de casa, que las fotos expuestas sean solo ante personas de verdadera confianza. No para compartir en redes sociales, que si bien resulta algo tentador y gracioso, en algunos años podría parecerle vergonzoso al convertirse en teenzillosobre todo, pensando también que es un ejercicio de participación familiar. Lo ideal es que sea al mismo tiempo un ejercicio que evoque a la nostalgia (porque #momzy porque nos encanta imaginar que suena de fondo California Dreamingaunque en el momento de limpiar el desorden deseemos hacerlo al ritmo de una  playlistde Marilyn Manson) del proceso de espera en la impresión de nuestras fotografías, de encontrar un álbum adecuado y dejar que el orden cronológico sea por si mismo quien escriba esta historia única y auténtica, sin poses de perfección absoluta ni actitudes que alejan a nuestros hijos de quienes son en realidad:

Niños que crecen y nos regalan instantes que no volverán a repetirse.