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Preparamos una selección para el after hours con películas largas, pero con muy buena trama y grandes soundtracks, ideales para ver con el dadzillo cuando el toddler ya está en modo avión y que seguramente se volverán favoritas para muchas de ustedes.

 

1. Boyhood (2h 46m) Año 2014, Dir. Richard Linklater

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] Lograr esta hazaña cinematográfica les llevó poco más de 11 años, inició en 2002 y finalizó en 2013, nos gusta porque es una película que narra el trayecto de la niñez hacia la adolescencia de Mason (Ellar Coltrane); el protagonista, quien fue filmado desde los 6 años hasta los 18, algo que resulta emocionante y a la vez desconcertante, ya que el retrato es tan íntimo que a ratos pareciera que de verdad estuvimos ahí. Te atrapa desde que le das play, sobre todo si eres amante de la música, porque arranca con los primeros acordes de Yellow, de Coldplay, mientras un cielo muy azul se asoma para después dirigirse a los ojos de un niño que parece estar soñando despierto. Amenaza con hacerte llorar porque de verdad, huele a nostalgia pero reirás muchísimo también, porque es una película tan auténtica como la vida misma, con encuentros, despedidas, primeras veces, dramas y momentos absurdos, con un Ethan Hawke y una Patricia Arquette (padres de Mason) que claramente son otros conforme pasan los años, porque no solo ellos, sino cada uno de los personajes dejaron una buena parte de su vida en el filme. Aseguramos que disfrutarán cada momento del largometraje y cada pieza del soundtrack, donde también aparecen canciones de Flaming Lips, Arcade Fire, Cat Power y Vampire Weekend.

*La encuentras en Netflix

 

2. American Honey (2h 43m) Año 2016, Dir. Andrea Arnold

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] Esta road movie, pensada y dirigida por la directora británica Andrea Arnold, es un bricollage de historias de un grupo de teenagers que viajan en una van alrededor de los Estados Unidos, viviendo una especie de hermandad donde se dedican a vender revistas a domicilio mientras echan un volado con el destino para ver qué les depara en cada parada, sin preocuparse por nada más que ponerse en manos de la suerte y lograr sus metas de venta para no ser expulsados del club, al que llegaron por motivos muy parecidos como violencia doméstica, problemas con la autoridad, desinterés por hacer una carrera universitaria o formar una familia. Dejando a un lado los juicios morales, empatizamos con las razones que cada uno de los chicos tuvieron para elegir la carretera y optar por una filosofía de libertad y eterna juventud, como es el caso de Star (Sasha Lane); la protagonista, que sin pensarlo abandona una vida donde había sido abusada por su padre y olvidada por su madre, hasta que conoce a Jack (Shia LaBeouf) quien la enamora desde que aparece bailando We found love de Rihanna, en las cajas de un supermercado y la invita a unirse al clan. Aquí también la música juega un papel importante, porque ocurre en momentos tan álgidos que es inevitable emocionarse al escuchar piezas como Fade Into You de Mazzy Star, hasta la misma American Honey de Lady Antebellum, que llevan como himno.

3. Barney’s version life, (2h 15m) Año 2010, Dir. Richard J. Lewis

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] En realidad esta no dura tanto, pero cada minuto que pasa ocurre algo que te pondrá al borde de muchas emociones. Al inicio te regala unas dosis de risas incontrolables, logradas por el humor negro y actuaciones extraordinarias de Dustin Hoffman y Paul Giamatti (Padre e hijo), un par de judíos canadienses que experimentan una vida de culto a la diversión, los excesos y la falta de vergüenza. Barney; (Giamatti) es un productor de televisión con fama de conquistador, infiel y cínico, que parece tener ganas de reivindicarse cuando decide casarse, pero le dura muy poco, porque en el mismo día que contrae nupcias conoce a otra mujer de la que se enamora y decide perseguir hasta el cansancio, dejándolo todo por el todo. Las emociones comienzan a tomar otros matices en algunas partes de la película, cuando conocemos el otro Barney, enamorado, desesperado y al borde de la locura, algo que definitivamente nos coloca del otro lado y después de unas buenas carcajadas, nos sacará unas buenas lágrimas de manera casi inevitable. Pocas películas tienen un ritmo tan ambicioso y logran ese balance tan atinado, la parte más emotiva del soundtrack aparece Dance me to the end of love, de Leonard Cohen. Se los advertimos, necesitarán kleenex.

*La encuentras en Amazon

 

Si les gustaron nuestras recomendaciones, cuéntennos qué les parecieron y compártanos algunas más para tener muchas opciones a la hora de echar el chill, ¡Todos los géneros son bienvenidos!