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Como padres, a veces cometemos errores…

Bueno, eso de a veces puede ser relativo, sin embargo reconocer que lo hacemos es un paso importante para reivindicarnos y hacer las paces con nosotros mismos, dejar de juzgarnos y entender que tenemos todo el derecho a tener un día espantoso y buscar la forma de sacudirnos la negatividad, la tristeza o el enojo, sentimientos que no están prohibidos, por el contrario son recordatorios de que en nosotros habita un ser humano capaz de atravesar todos los matices emocionales posibles y que también es capaz de externarlos para poder procesarlos. Hablar de “vivir en equilibrio” es un trending topic que deliberadamente mencionamos en conversaciones con nuestros amigos más cercanos, pero que siendo honestos no siempre tenemos muy claro. Creemos que estar bien es sinónimo de no atravesar por el dolor, por el enojo, miedo o desgano, porque somos (dadzillo y momzilla) los responsables de transmitir seguridad y carácter a nuestros hijos, de hacerlos fuertes ante la vida y erróneamente les hacemos creer que darse permiso de bajar la guardia es algo que no debe pasar a menudo, pero ocurre algo confuso, ya que podemos estar desmoronándonos por dentro (cuestiones financieras, familiares, hormonales y todas aquellas que ejercen algún tipo de presión sobre nosotros) pero sonreímos para no preocupar al resto de la familia. Para lidiar con esto que insistimos en minimizar, es importante aceptar que las cosas no siempre están listas para ocurrir tal como queremos; algún negocio que camina lento, cambios de casa imprevistos (sobre todo después del 19S), quejas porque el kidzillo ya se portó mal en la escuela o discusiones que inevitablemente ocurren en todas las familias, son eventualidades que merman en nuestra tranquilidad o nos aportan días grises, que pesan, claro, pero se aligeran si seguimos algunos consejos sencillos e indispensables.

Consejos para vivir en equilibrio familiar

1. Busquen tiempo para ustedes, momzilla y dadzillo se aman profundamente pero no es un crimen hacer planes con sus respectivos amigos de vez en cuando, esos momentos y actividades mantienen las relaciones en armonía, lo importante es dialogar, negociar quién cuidará del pequeño y en la siguiente quien se quedó, será relevado por el otro. 2. Inscríbanse en actividades que les apasionen, aprovechen una hora de las que disponen mientras el toddler o el kidzillo están en la escuela. Puede ser natación, yoga, correr, tomar clases de otra lengua o dedicarlo simplemente al ocio, sin culpa. La mente necesita también un descanso para recargarse. 3. Encuentren momentos para ustedes juntos (picarones), salidas exprés incluso al cine, al teatro, un show de comedia o de plano salida romántica nocturna (You know what I mean) porque antes de ser padres siempre serán una pareja y esos momentos tienden a enfriarse un poco por el temor de sentirse vigilados en casa, una buena nanny, elegir el lugar y lo demás es lo de menos. 4. Acudir a terapia, ¡sí! leíste bien. La terapia es necesaria, no solo para quienes precisan atención psicológica por razones clínicas, sino para todos nosotros. Es un lugar donde podemos exponer temas delicados sin herir susceptibilidades y de manera profesional, nos da tranquilidad, ayuda para poner en orden nuestras ideas y nos libera de cargas emocionales que a veces tampoco podemos expresar a nuestra familia y amigos. 5. Viajar en familia sin importar si es lejos o cerca, lo primordial es fortalecer los lazos y dedicarnos por lo menos un fin de semana a olvidarlo todo: Si la tarea no fue perfecta, si el jefe estuvo insoportable durante toda la semana, si el dadzillo pintó la ropa blanca de rosa cuando metió su jersey a la lavadora o los mil quinientos pretextos que ponemos para postergar una escapada.

Les garantizamos que el regreso será como una recarga colectiva de ánimos, energía y anécdotas listas para compartir.