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Han pasado 9 meses, la larga espera terminó, por fin tienes a tu bebé en brazos y con la llegada de este hermoso ser entras a un periodo no tan esperado…el post parto. Los cambios físicos, hormonales y las nuevas responsabilidades y roles traen un oleaje de preguntas, ansiedades, nuevos miedos y la subyacente pregunta: ¿Cuándo volveré a ser yo? Es importante que entiendas que junto con ese nuevo ser, ha nacido también una nueva personalidad en ti, ¡ahora eres mamá! Todas las nuevas madres pasamos los primeros meses o incluso años entregadas de lleno a este nuevo rol principalmente; en ocasiones abrumadas por todas las voces alrededor de diferentes opiniones en cuanto a los cuidados del bebé, “ponle esto”, “hazle aquello”, “en mi época no se usaba…”,”ay mijita deberías…” y además pasamos horas cuestionándonos entre mitos y realidades, investigando estilos de crianza, qué hacer con los berrinches, papillas, si es mejor la lactancia materna que la fórmula, cuál es la mejor carriola, si usas cuna o haces colecho y etc., etc., etc. Todo esto con una deprivación de sueño tal, que ¿a qué horas vuelvo a ser yo? Es difícil dimensionar el proceso de transformación por el que pasamos al convertirnos en madres. Desde el crecimiento de nuestras enormes barrigas que después nos dejan un cuerpo nuevo, diferente, con curvas irreconocibles. Torrentes de hormonas que en teoría nos ayudan a la lactancia y a que nuestros cuerpos regresen a la “normalidad”, pero que más bien nos inundan de hipersensibilidad, alteraciones del estado de ánimo, fluctuaciones del apetito, inhibición del deseo sexual, caída del cabello, etc. Tenemos todos los cambios internos, esos que no se ven y frecuentemente no se hablan. ¿Quién soy como mamá? ¿Qué expectativas tengo de este nuevo rol? ¿Qué exigencias? ¿Qué frustraciones traigo cargando de mi infancia? ¿Qué me da miedo de ser mamá? Y la lista continúa. Y aquí es donde esta el truco…no regresas a ser “tu”, sino que encuentras la manera de que tu “yo” y tu “yo mamá” encuentren un balance y para esto es necesario tiempo, reflexión y análisis para encontrar TU propia voz, y a la par ir sabiendo integrar a tu pareja en esta nueva realidad psíquica y emocional. Algunos tips que te pueden ayudar a empezar a integrar las diferentes identidades en ti son los siguientes:
  1. Haz una lista de las expectativas que tienes en cuanto a tu “yo mamá”, tu “yo mujer” y tu “yo esposa”. Después haz una lista con las mismas columnas, pero desde la realidad aplicable y posteriormente trata de encontrar un punto medio.
  2. No te juzgues ni te reclames… en lugar de eso, pasa 1 minuto al día viéndote al espejo y diciéndote en voz alta palabras amables, échate porras y halágate por algo que hayas hecho bien en el día.
  3. Toma 3 minutos para comunicarte con tu pareja de cosas positivas, halágalo también, escúchalo y échale porras.
  4. Date una vez a la semana un espacio para ti, ya sea ir por un café con las amigas, a hacerte manicure, a dar una vuelta, lo que sea que a ti te guste para ti.
  5. Y en la medida que puedas ¡camina! Caminar 20 minutos al día genera endorfinas lo cual reduce el estrés, ayuda a regular la secreción de hormonas, ayuda a deshinchar la retención de líquidos y psicológicamente da una sensación de avanzar, así que disfruta de una deliciosa caminata con tu música favorita.
En el torrente de emociones y retos que he intentado resumir brevemente, he encontrado que las pacientes que se toman un tiempo para ellas, para escucharse y aclararse, en ocasiones para llorarse y frustrarse o simplemente para cuestionar y espejear todos los pensamientos que están resonando en el interior logran iniciar con mayor plenitud esta etapa de la vida. Entendamos que el “yo” después de la maternidad no es solamente regresar al cuerpo de bikini de antes, es mucho más profundo que eso, es compenetrar esta nueva persona en la que te has convertido con lo mejor de tu realidad y en el proceso saber integrar todas las áreas de tu vida en armonía.     Ileana Sánchez Tena es psicóloga especializada en psicoterapia emocional para adolescentes y adultos. Si te interesa tratar este u otro tema con ella, o acompañamiento en alguna etapa de tu vida, como ella lo señala, "Para lo que necesites y cuando lo necesites, ¡mi puerta siempre está abierta!". Puedes encontrar sus datos de contacto en nuestro directorio.