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La teoría dice que Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos son una época para compartir, de armonía, amor y magia. Pero… ¿Sobre quién recae principalmente la responsabilidad de que todo eso suceda?

¿Por qué conforme pasan los días de vacaciones y las fiestas, más que relajadas, puede que estemos cada vez más tensas y cansadas?

El Huffington Post publicó recientemente este artículo que habla sobre cómo la carga extra de esta época puede estarnos complicando de más la existencia. Estos son algunos de los puntos más relevantes traducidos…

Las mujeres de por sí ya cargan con el peso del trabajo emocional, el fenómeno psicológico de una labor no remunerada y muchas veces la invisibilidad de lo que implica lograr que todos a su alrededor se sientan bien y contentos. Pero durante esta época de fiestas, este trabajo aumenta.

Hay más listas mentales que malabarear, más compromisos en la agenda que atender, más tareas que delegar. Hay mayor presión para lograr que todo sea mágico para quienes nos rodean. Hacer que todo marche bien implica mucho trabajo no visible y subestimado.

Melody Wilding, trabajadora social y coach que trabaja ayudando a las personas a lidiar con desafíos como la carga emocional, dice que la tendencia a poner demasiado sobre nuestros hombros y dejar de lado el bienestar y el cuidado personal sucede es algo que sucede frecuentemente durante esta época.

"Poner sobre tus hombros la presión de crear 'las fiestas perfectas' puede catapultar tu estrés y la sobrecarga puede llevarte rápidamente a sentirte exhausta y 'quemada'", le dijo al Huffington Post (…)

Cómo manejarlo

Procuro tener mi bienestar personal en mente durante estas fechas y usualmente hago una rutina de yoga o tomo mucho té verde descafeinado para combatir el estrés. Pero aun así, el agobio me gana. Aunque mi marido se encarga de poner el árbol, la gran mayoría de la planeación de estas fechas recae sobre mí.

Soy yo quien organiza las fiestas y lo que sea que surja en la agenda, le da seguimiento a la donación de ropa de invierno, planea las reuniones de ambos lados de la familia, invierte su energía mental en definir qué regalo darle a cada quien. Es agotador y parece interminable (al menos hasta que llega el Año Nuevo). Usualmente este nivel de productividad me haría sentir como toda una rockstar, pero durante esta época del año, en realidad siento que me estoy quedando corta (…)

No soy alguien que persiga la perfección, pero en esta época me resulta muy fácil ubicar esas áreas en las que sería factible que hiciera más. Podríamos ir a cortar nuestro propio árbol de Navidad, pero la verdad es que nunca he organizado ese viaje. Podría aprender a usar mi máquina de coser y hacer un camino de mesa festivo y servilletas. Podría hacer una hermosa casa de jengibre de cero si realmente lo intentara. Me descubro pensando que probablemente hago suficiente, pero siento que podría hacer más (…)

Tres consejos

“Las redes sociales pueden hacer parecer que la vida de todos es perfecta y encantadora… Excepto la tuya”, señala Wilding. “Invierte el tiempo de más que pasas checando Facebook en actividades más fortalecedoras (probablemente no en hornear una casa de jengibre desde cero, a menos que realmente sea lo que quieres hacer). Hay muchísimo trabajo emocional que hacer sin buscar más qué hacer. Puede resultar más conveniente reevaluar lo que haces, dejar de lado algunos compromisos y realizar el trabajo emocional que genuinamente valoras”.

“Cuestiona la voz interior que te dice que no eres suficientemente buena”, dice Wilding. “Esa voz suele estar equivocada, así que cuando salga a escena, ve en dirección contraria”.

“No temas dejar caer una pelota, o dos. Descubrirás que no es el fin del mundo y, de hecho, impulsarás a otros a empezar a tomar su parte de responsabilidad en esto”.