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Una entra al cine lista para soltar mil carcajadas  viendo a Bob Parr intentar dominar el arte de la crianza de tiempo completo, y ¡pum! Pixar te deja el corazón hecho pasita con Bao. Pero si algo ya deberíamos haber aprendido del estudio de cine de la lamparita saltarina, es que así como nos hacen reír, su equipo de creadores gusta de las historias entrañables que nos hacen reflexionar cuando la función termina. Este es el caso de Bao, el nuevo cortometraje que se proyecta previo a Los Increíbles II. La historia es sencilla: una mujer cocina los tradicionales dumping chinos con mucho cuidado y amor, cuando uno de estos toma vida y ella se da a la tarea de cuidarlo. Aunque el desarrollo de la historia puede causar cierta controversia pues puede tener diversas lecturas, trasciende el hecho de que la cinta además de tratar el tema de la crianza, habla de un momento tan agridulce que nos puede sacar más lágrimas que un pollo a la Kung Pao: cuando nuestra labor como padres está terminada, si hemos hecho las cosas con éxito, los hijos salen a hacer su vida. El guión y dirección están a cargo de Domee Shi,  joven canadiense hija de inmigrantes chinos y la primera mujer que dirige un corto de Pixar, quien quizo plasmar no solo la experiencia culinaria de su niñez, sino los altibajos de la relación con su madre, particularmente siendo hija única. Es indudable el detalle y la sensibilidad con la cual esta relación es abordado, pues al final, aunque se trate de un elemento de fantasía, los personajes en pocos minutos se vuelven entrañables y logran dejarnos con un nudo en la garganta, incluso después de ver a la familia Parr en acción. Otro elemento que Shi quiso incorporar fue lo que la psicología moderna llama "cute agresión", este impulso que algunos seres humanos sienten y describen como querer "comerse" al bebé, una reacción cerebral normal que tiene la función de moderar sensaciones intensas y se cree se deriva del comportamiento social que presentan los mamíferos en que mordisquean de forma juguetona a sus cachorros. Cabe destacar que además, Bao es otro ejemplo de la inclusión y representatividad de las minorías en el cine estadounidense, al abordar la cultura china, lo cual va más allá de la difusión de una cultura: le permite a todos aquellos que han migrado o tienen ascendencia china, sentirse identificados y representados, tal y como sucede con Coco y los mexicanos que radican en Estados Unidos. Así que, gracias a este corto, Pixar se lleva tres palomitas:  por ser dirigido por una mujer, por hablar de maternidad y por ser inclusivo en una época que mucho lo necesita. Si no han visto Bao, la recomendamos ampliamente, no sin advertir que lleven un kleenex extra. https://youtu.be/VK2QbXssjJ0