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Durante años de estudios, la ciencia ha demostrado que los primeros años de vida de un ser humano son cruciales para su desarrollo. Es por ello que las noticias sobre los niños inmigrantes arrebatados de sus padres, es de gran preocupación a nivel social, psicológico y emocional. Ante la crisis de migración ilegal, el presidente estadounidense Donald Trump, implementó el 19 de abril una política de cero tolerancia, ante la cual, todos los migrantes ilegales que ingresen a territorio estadounidense son considerados  delincuentes y se les procesa como tal. Sin embargo, ya que los menores que los acompañan no pueden ingresar a prisión, éstos son separados de sus familias (entre ellos un bebé de 7 meses y una niña de 10 años con Síndrome de Down) y llevados a centros de reclusión en condiciones ínfimas (una especie de jaulas con apenas unas cuantas mantas térmicas) hasta que el caso de sus padres sea resuelto, violando sus derechos fundamentales  y dejando a estos más de 2,300 pequeños en un vacío legal y social que deja secuelas emocionales desde el primer segundo. En Estados Unidos la opinión está dividida. Por un lado el equipo de Trump y el partido republicano argumentan que la ley y hasta la Biblia están de su lado, complicando aún más la situación al anunciar el día 20 de junio la salida de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al cual Trump califica como "hipócrita" y "servil". Recordemos que no es la primera ocasión en que Estados Unidos aplica políticas de exclusión a migrantes, ya en la Segunda Guerra Mundial hubo una situación similar con refugiados japoneses que habitaron campos de concentración durante años, además de la creciente ola de ataques a migrantes de ascendencia árabe posterior al 9/11. Sin embargo, así como no todos los migrantes son criminales, tampoco todos los estadounidenses apoyan las políticas de Trump. Personalidades de la política como Hilary Clinton, Barbara Bush y la misma Melania Trump, han condenado los hechos y hacen un llamado a frenar la situación y ayudar con donaciones a organizaciones que brindan apoyo legal, emocional y psicológica a las familias afectadas. En México, las autoridades no se habían manifestado ante esta política sino hasta ahora que las imágenes de niños llorando en las jaulas de los centros de reclusión han salido a la luz causando indignación en todos los niveles en todo el mundo. El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray  ha condenado la política y los hechos y afirma que los cónsules están brindando apoyo a las familias afectadas, tanto de mexicanos como de otras naciones (principalmente Honduras y El Salvador, países en donde hay situaciones de conflicto que han obligado a las familias a buscar refugio en otros países). Afortunadamente la ayuda no se ha hecho esperar y la presión en medios y redes para frenar esta situación es cada vez mayor. Las acciones que se han tomado para apoyar a las familias van desde marchas a la Embajada de Estados Unidos en CDMX el día 21 de junio por la tarde, la viralización de mensajes en redes condenando esta política, hasta el apoyo financiero o de voluntariado a diversas ONG's. Con información de Periodic.