Momzilla Fest!

¡Nos vemos en el Fest!

El Momzilla Fest es un evento que sucede dos veces al año (mayo y diciembre) y cuya espina dorsal es nuestro ya afamado bazar conformado por marcas y empresas de madres emprendedoras.

Si bien es cierto que nuestras expositoras son mamás emprendedoras, en el Fest puedes encontrar de todo: ropa y accesorios, decoración, productos orgánicos y naturales, deliciosos cupcakes y pasteles, medicina ayurveda, cosméticos de todo tipo, juguetes didácticos, productos hechos a mano, proyectos sociales, productos de importación, cargadores ergonómicos, libros para toda la familia, mobiliario y objetos de diseño, joyería y mucho más.

Aunque la vendimia se nos da muy bien, el Fest es mucho más que un bazar: es un punto de encuentro familiar, un evento de esparcimiento pensado en todos los sus asistentes, por lo que contamos con guardería, área de lactancia y zona de alimentos.

Además, en cada edición del Momzilla Fest contamos con actividades infantiles cuidadosamente seleccionadas, así como con talleres y conferencias para padres durante los que se abordan los temas más relevantes de la crianza.

Con una afluencia de más de 4,500 personas en cada edición, cada Fest deja constancia del bienestar social que la solidaridad entre mujeres y —sobre todo— entre familias puede generar.

Hoy más que nunca, apoya la economía familiar.

#CompraLocal #MamásEmprendedoras #MomzillaFest

 

[module-118]

¿Tu hijo está listo para beber “leche de niño grande”?

¿Vas a elegir una fórmula de continuación para tu toddler? Sabemos que no es tarea fácil pasar de la lactancia al vasito entrenador, sobre todo porque para muchos niños esta transición representa la despedida del biberón o del pecho.

Puedes preparar a tu hijo para el cambio de alimentación avisándole con anticipación de este evento. Para muchos niños, es importante celebrar la llegada de la “leche de niño grande” como una meta a la que han llegado. Otro de los retos a los que nos enfrentamos son los problemas digestivos que acompañan cualquier cambio en la dieta. Aunque ya no sea un bebé, el sistema digestivo de tu hijo todavía se está desarrollando y es delicado. Los nutrientes en su estado natural son mucho más fáciles de digerir para los estómagos de los pequeños, por lo que se absorben con mayor facilidad.

Esto significa que el estómago de tu hijo no se estresará y habrá menos posibilidades de que se estriña, algo muy común en pequeños que transitan por cambios de alimentación o la dejada del pañal. Es importante ayudarles a construir un sistema digestivo fuerte, apoyando el sistema inmune y proporcionando la energía necesaria para su desarrollo. Cuando su hijo es más fuerte en el interior, se vuelve más resistente, y puede salir y vivir más cosas junto contigo.

Es importante ayudarles a construir un sistema digestivo fuerte, apoyando el sistema inmune y proporcionando la energía necesaria para su desarrollo.

Por eso la importancia de elegir una buena fórmula de continuación, como la fórmula Friso Gold 3 que preserva los nutrientes naturales de la leche para conservarla lo más cerca posible a su estado natural (a eso le llaman tecnología LockNutri System). Esto hace que su digestión sea mucho más fácil.

Aquí hay algunos tips que te harán la vida más fácil a la hora de introducir una “leche de niño grande”:

    • Revisa no solo los elementos que enriquecen la leche, sino las cantidades por mililitro.  Si bien la oferta de fórmulas es variada, es importante que cuenten con un balance ideal entre elementos naturales y vitaminas añadidas, ya que esto hará la diferencia entre una leche que únicamente “llene” y una que en verdad aporte nutrientes.
    • Las fórmulas están hechas con base en leche de vaca. Durante la pasteurización y deshidratación pueden perder algunos nutrientes. Hoy hay opciones como Friso Gold 3, que ha encontrado la manera de conservar los nutrientes de su fórmula lo más cercano a su estado natural ya que tiene un proceso de producción menos agresivo que la mayoría de fórmulas. Esto permite a los pequeños asimilar nutrientes de mejor manera sin presentar problemas digestivos.
    • Es importante que no prepares la fórmula en agua demasiado fría o demasiado caliente. Si usas agua a una temperatura mayor a los 40 grados centígrados, puede perjudicar a los probióticos incluidos en la leche. Por otra parte, si el agua está demasiado fría, el polvo no se disolverá y se formarán grumos.
    • Una vez abierta la lata, el polvo tiene una vida óptima de cuatro semanas, por lo que te recomendamos cerrar bien la lata. Busca tapas herméticas, como la que aparece en este video

 

Recuerda que la lactancia materna se recomienda hasta los dos años de edad, con grandes beneficios para ti y tu pequeño. Es importante siempre ofrecerles una dieta balanceada, rica en frutas, verduras, proteínas magras y grasas insaturadas (aceite de oliva, aguacate, etc.)

Querido kidzill@: ¡es hora de que duermas en tu cama!

¡Adiós a la cama de papás!

Es normal que después de tantos meses de espera y de tener a nuestro hijo entre brazos, no queramos soltarlo ni por un segundo, pues creemos que sólo en nuestro regazo podrá estar seguro. Y entonces, buscamos protegerlo de la oscuridad y no nos gusta que se sienta solo y poco a poco nos volvemos un poco más permisivas hasta que se ha vuelto un nuevo huésped en nuestra cama

Pero, ¡oh sorpresa!, cuando l@s kidzill@s llegan a los siete años durmiendo en nuestra cama, es aún más difícil que quiera dormir solo y volver a su cama pues es la edad en que el pensamiento mágico está muy activo y temen que el “coco” o algún monstruo debajo de la cama pueda llegar a robarles el sueño o aparecer en sus pesadillas, por lo que no es poco común que deseen dormir al lado de nosotros; sus papás. Y pasa que por más que le pongas edredones sus series favoritas y millones de lámparas de noche, no puedes lograr que tu kidzill@ se anime a pernoctar en su cama  De acuerdo con las recomendaciones de Carla Valverde, psicóloga clínica infanto-juvenil del Centro de Salud Mental de Majadahonda en Madrid en entrevista para el diario El País, recomendó varias estrategias para que la mudanza de tu hijo sea sin ningún tipo de rencor.

Preparación previa

Ayúdalo a dormir profundamente dándole alimentos ligeros que ayuden a la correcta digestión de su organismo. O sea, cero alimentos con grasa o en grandes cantidades acompañados de agua. Evita actividades físicas que lo activen con ánimo de mantenerse despierto durante horas. Dale el toque final cuidando detalles como un colchón cómodo, luces tenues y hasta aromaterapia que lo ayuden a relajarse.

Que conozca su lugar para dormir

No sólo se trata de que tenga su cuarto, sino que desde que sea posible él o ella se quede ahí, de lo contrario conforme pase el tiempo el apego a dormir con ustedes será mayor y más difícil de cortar de tajo.

Tener una rutina antes de su hora de dormir

Mantener un patrón constante lo acostumbrará a saber que la hora de ir a la cama se acerca. Hábitos como ayudarlo a ponerse la pijama, lavarse los dientes antes de acostare, incluso leerle un cuento o cantarle una canción acompañado de besos y mimos, serán suficientes.

Espantando miedos

Regálenle un “amuleto mágico” que lo ayude a proteger y alejar los temibles monstruos nocturnos, puede ser un osito muy querido, una mantita muy suavecita o alguna foto donde aparezca toda la familia. También dejar la luz prendida puede ser un gran aliado para asegurarle a tu niño que no hay nada qué temer debajo de la cama u oculto en el clóset.

Intenta no ceder tu cama

Es común que los pequeños sientan temor por algún mal sueño o despierten durante la noche por algún malestar o porque quieren ir al baño, pero si después de alguna situación como esa permiten que se acueste con ustedes, podría ocurrir que a la larga se vuelva contraproducente pues tu hijo podría comenzar a manipular la situación con tal de obtener el beneficio de dormir con papá y mamá.

Y a ti, ¿te cuesta que tu peque se vaya a la cama?

Con estos tips te aseguramos que no habrá berrinches la próxima vez que sea momento de hacer la meme. ¡Hora de dormir!

¿Agotada? Consejos para la Momzilla ultra cansada

Afrontémoslo momz…

Tener y atender a nuestros hijos además de ser un trabajo de tiempo completo, es un papel que aunque es mega genial, brinda un montón de amor y te permite conocer otra faceta tuya, no metimos cuando aceptamos que es ultra agotador pues debes estar alerta todo el tiempo para atender cada una de las necesidades de nuestros kidzillos, y eso requiere quema de neuronas, tiempo y energía.

¡No te agobies!

Se vale sentirse así pero para que el descanso llegue rápidamente a tu vida, acá te pasamos los mejores consejos que te ayudarán a inhalar paz y exhalar estrés, logrando que tu paz interior fluya de nuevo hacia tu exterior. Te prometemos que si los sigues, te sentirás como nueva.

Levántate cinco minutos antes

Puede parecer poco, pero esos cinco minutos serán la gloria si lo que buscas es un tiempo para ti, para enfocarte en lo que esperas y tus logros de ese día. Estos instantes de organización previa te darán seguridad evitando el horrible estrés de la rutina.

Haz ejercicios de respiración

A veces no le damos la importancia adecuada a algo tan automático como la respiración, pero la realidad es que enfocarnos en el momento en el que nos enfocamos en ella, podremos lograr un gran estado de relajación. Un ejercicio sencillo pero rápido es concentrarnos en nuestro ombligo y llenar nuestro estómago de aire al inhalar, sin forzar. Repítelo diez veces cuando te sientas muy cansada.

Revisa la nutrición en casa

Si sientes que tu agotamiento es crónico, tal vez va siendo hora de reorganizar todos los hábitos alimenticios tuyos y de tus kidz, ya que una mala alimentación puede que no te esté proporcionando los nutrientes necesarios en tu cuerpo. Intenta agregar vitamina B12 que ayudará a tu sistema nervioso a estar n óptimas condiciones e incrementará tu energía.

‍♀Escucha a tu cuerpo

Se ha generalizado la idea de que las mejore mamás son aquellas nunca muestran una pizca de cansancio, nada más alejado de la realidad. Debemos escuchar a nuestro cuerpo, se vale descansar cuando el cuerpo nos lo pide, sobrecargarlo e ignorarlo no es opción a menos que quieras que todo se acumule y se refleje en alguna enfermedad mucho más grave.

✨Date un tiempo para descansar

Este va de la mano con el consejo anterior. Solemos dejarnos envolver por la rutina y siempre anteponemos las necesidades de nuestra pareja o los niños a las nuestras. Ojo, no es queja, pero sí agradecerás el darte un tiempo al día; con esto recobrarás energía y calmarás tu mente, algo sumamente benéfico para ti y los que te rodean.

‍♀Se vale decir no

Lo peor que puedes hacer es sobresaturarte de actividades. Si no logras hacer todas las actividades del día, calma, ser realista y decir no liberará un poco la agenda y bajará los niveles de estrés.

Adiós brillo

¡No! no estamos hablando de que te despidas del lipgloss o el glitter en tu vida. Si llevas mil horas pegada a la computadora de tu oficina, te recomendamos que le bajes el brillo a tu pantalla. ¿Sencillo, no? Y lo mejor de todo es que aplicarlo te ayudará a reducir el desgaste en tus ojos generado por las pantallas luminiscentes.

Desconéctate antes de dormir

Agrega a tus hábitos nocturnos el desconectar tu celular de la señal WiFi, que según diversos estudios, afecta la actividad cerebral durante nuestras horas de sueño. También evita dormir con el celular al lado de tu cabecera, ya que estos aparatos electrónicos también emiten radiación que durante tantas horas también es dañina y no permitirá un correcto descanso.

Esperamos que la próxima vez te animes a tomar un respiro para ti. Recuerda que una mamá descansada es una mamá feliz y por ende con hijos más felices por verla sonreír.

La realidad de ser una mamá godín

Cada uno de los derechos que tenemos hoy como mujeres significa la lucha de otras mujeres. No es hora de detenernos ahora.

Hace un par de semanas, preparándome para la visita de Momzilla! a mi recinto Godín, cayó en mis manos el documento más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la situación de nuestro país… y casi me pongo a llorar, entre otras cosas, porque el panorama para las mujeres-mamás-trabajadoras es poco optimista.

Como especialista en asuntos de género y orgullosa feminista, pero sobre todo como mujer trabajadora y como mamá, les puedo decir que me quedé preocupada porque nuestras opciones son limitadas. De ahí que el surgimiento de espacios como Momzilla! sea tan importante, pues abonan de manera directa al cambio social y ya verán porqué.

La participación de las mujeres mexicanas en edad productiva en la fuerza laboral fue tan sólo del 42% (comparado con el 82% de los hombres).

Fíjense que en el lejano 2016, la participación de las mujeres mexicanas en edad productiva en la fuerza laboral fue tan sólo del 42% (comparado con el 82% de los hombres), muy por debajo del promedio de mujeres trabajadoras en los países OCDE (67%).

Otra cosa que llama la atención es que una buena parte de las mujeres que no tienen un empleo remunerado cuentan con un nivel educativo medio-alto, traduciéndose en pérdidas económicas significativas para el país, pues de participar a tasas similares a las de los hombres, se añadirían 0.16% a la tasa anual promedio de crecimiento del PIB, llevando esta tasa de crecimiento hasta 2.45% anual hacia el 2040 (alrededor de 1,100 USD en el PIB per cápita).

En español: si las mujeres tenemos una actividad formal remunerada, nos va mejor a todos.

Sin embargo, señoras, la realidad es que las mujeres-mamás-trabajadoras seguimos nadando a contracorriente, enfrentándonos a un mercado laboral prejuicioso, que produce y reproduce institucionalmente estereotipos de género y normas sociales que perjudican directamente el desarrollo de las mujeres-mamás-trabajadoras y que, eventualmente, nos ponen en la disyuntiva de elegir entre nuestros hijos o nuestra carrera profesional.

A mi hijo no le hacen falta leyes y reglamentos para castigar el abuso infantil en cualquiera de sus formas; lo que a mi hijo le hace falta es que yo, su mamá, sea parte de su vida de forma intensiva.

Es decir: el sistema no ayuda, y nos ha demostrado una y otra vez que es ciego a cuestiones de género (y no hablo sólo por las mamás sino también por los papás que ahora se involucran de manera distinta en la crianza y las funciones de reproducción y que si tuvieran oportunidad podrían aliviar la enorme carga que generalmente cae sobre las madres).

El Estado, a través de los mandatos legales, no contempla la protección a la infancia desde un enfoque de crianza. Es decir, a mi hijo no le hacen falta leyes y reglamentos para castigar el abuso infantil en cualquiera de sus formas; lo que a mi hijo le hace falta es que yo, su mamá, sea parte de su vida de forma intensiva (al menos así en la primera infancia). ¿La realidad? la licencia por maternidad (mal-llamada “incapacidad”) contempla seis semanas previas al parto y seis posteriores… en total 84 días. Para los papás, ni decirlo… ¡ridículos cinco días! (¿Ven cómo se reproducen los estereotipos de género?)

Ahhhh… ¡pero eso sí! Nos bombardean con información sobre la lactancia materna, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe ser exclusiva por —al menos— 6 meses. Pero ¿cómo lograrlo, si después de dar a luz tengo sólo 42 días para estar con mi hijo? Y por si fuera poco, las instituciones prevén solo dos periodos de lactancia de media hora al día.

En cuanto vuelves al trabajo, tienes que hacer un esfuerzo sobrehumano para demostrar que regresaste, que tu vida está intacta (jajaja).

Por otro lado, también nos venden la idea de que las mujeres “si queremos, podemos tenerlo todo”. y la verdad es que no. En cuanto vuelves al trabajo, tienes que hacer un esfuerzo sobrehumano para demostrar que regresaste, que tu vida está intacta (jajaja), que tu compromiso institucional sigue siendo tu prioridad, ¿por qué? Pues porque las estructuras lo permiten y lo incentivan.

Si antes te quedabas hasta tarde para sacar asuntos y hoy ya no puedes y te vas a tu hora de salida, es sinónimo de que ya no estás tan comprometida como antes y, por tanto, ya ni siquiera eres candidata a una promoción. Eso sin contar que permisos, ausencias o llegadas tarde se convierten en el “coco” de los jefes (como si la hora nalga te hiciera más productiva), permisos que generalmente se asignan a las madres trabajadoras, y poquísimas veces a los padres.

Total… que traemos una carga mental brutal, un cansancio físico absurdo, un genio del carajo y terminamos explotando a la menor provocación. En este período se dan las mayores incidencias de divorcio también, por si estaban con el pendiente. El sistema actual, como podrán darse cuenta, no contribuye a democratizar las relaciones familiares; al contrario. Tal vez de manera más sutil que en la década de 1950, pero sigue regresando a las mujeres a su espacio “natural”: la casa.

El sistema contribuye a que las mujeres madres-trabajadoras pongamos en una balanza nuestras prioridades y eso, en última instancia, provoca un éxodo de mujeres que abandonan el mercado laboral.

El sistema contribuye a que las mujeres madres-trabajadoras pongamos en una balanza nuestras prioridades y eso, en última instancia, provoca un éxodo de mujeres que abandonan el mercado laboral.

Otro dato matón: las mujeres mexicanas, independientemente de nuestra situación laboral, realizamos tres cuartas partes del trabajo doméstico y cuidado infantil sin remuneración, reduciendo el tiempo que podríamos dedicar a un trabajo remunerado. Ajá: ¡es un círculo vicioso!

Antes de compartir y abrir este foro a reflexiones, les comparto mi última experiencia laboral: trabajo en el Gobierno Federal, en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Hace poco más de un mes el Secretario Pacchiano nos dio la noticia de que a partir de marzo todas las madres de niños menores de 12 años y que ocuparan puestos de confianza, tendrían la prerrogativa de salir a las 4:00 PM (en vez de a las 6:00 PM). Aplausos, ¿no? Pues no.

¿Qué sucedió? Muchos jefes no estuvieron de acuerdo (aun siendo una instrucción del Secretario), y no dieron el beneficio a sus subordinadas… pero lo que es verdaderamente inaudito es que fueron las propias mujeres las que opusieron mayor resistencia, pues consideraron que la medida es discriminatoria para las mujeres que no tienen hijos, o las que tienen hijos más grandes, y porque ellas tendrían que cubrir las dos horas de ausencia de sus compañeras mientras ellas se van a casa a descansar (JA-JA-JA-JA).

Todos tendríamos que poder irnos a casa para, no sé, ¿tener la vida personal y familiar que queremos conciliar con nuestra vida laboral?

Hay una parte de razón detrás de esto, pues debería ser una medida general y todos tendríamos que poder irnos a casa para, no sé, ¿tener la vida personal y familiar que queremos conciliar con nuestra vida laboral? Sin embargo, si este es el inicio para reclamar un derecho para todos, den la oportunidad de demostrar cómo sí se puede ser productivo en un horario “acortado”.

Por otro lado y fuera de la perspectiva emotiva de la maternidad, nadie que no tenga hijos entenderá la responsabilidad social que implica la crianza, pues a diferencia de lo que muchos piensan que hacemos llegando a casa (fodonguear), las madres nos esforzamos por involucrarnos en la formación de personas benéficas para la sociedad.

Fuera de la perspectiva emotiva de la maternidad, nadie que no tenga hijos entenderá la responsabilidad social que implica la crianza.

Esto es solo la punta del iceberg. Nada que ustedes no sepan o que no hayan vivido. Lo interesante aquí son las reflexiones que se producen ante un escenario como este:

  1. Ningún derecho del cual goces el día de hoy, como mujer o como madre, ha sido un derecho regalado. Al contrario, muchas mujeres han luchado por que hoy tengamos un espectro de derechos más amplio, y esto seguirá siendo así… hasta que nuestros hijos lleguen y hagan el cambio. Jajaja.
  2. El emprendimiento es una de las pocas opciones que, dadas las condiciones actuales del sistema productivo en nuestro país, permiten a las mujeres-madres tener una actividad remunerada “al menor costo social y familiar”, contribuyendo al crecimiento económico del país y a mantener su autonomía (sí, también).
  3. La red de solidaridad entre mujeres-madres-trabajadoras o emprendedoras debe seguir creciendo y fortaleciéndose. Evangelina García-Prince, una gran feminista latinoamericana, bien dice que los hombres tienen y mantienen el poder porque entre ellos son cómplices y tienen una red implícita de solidaridad inquebrantable… el famoso “pacto de caballeros”. Nosotras debemos dejar de atacarnos; ¡podemos ser competencia, pero jamás rivales!
  4. Lo que hace de Momzilla un expermiento social tan interesantes desde una perspectiva social es que aquí se acompaña, pero también se ofrece una alternativa para emprender; aquí hay más de 10 mil mujeres (hoy) compartiendo su conocimiento y generando información que PUEDE contribuir a generar nuevas tendencias de crianza, si así lo permitimos. Aquí hay una oportunidad de probar que la sororidad ES un game changer. En espacios como este se van a gestar las transformaciones que nuestro sistema necesita para que en unos años ninguna mamá tenga que decidir entre perseguir sus sueños profesionales o dedicarle tiempo a sus hijos. En espacios como este es en donde te das cuenta que tus necesidades como mujer-madre-trabajadora-emprendedora son muy similares a las de miles o millones más.

Por eso, mamás-trabajadoras-emprendedoras, apoyémonos, hagamos núcleos que repliquen el #MomzPower por aquí y por allá y utilicémoslos para hacernos visibles y darnos una única voz que se oiga cada vez más fuerte. Por nosotras, por nuestros hijos y porque juntas tenemos un enorme potencial para dejarles una mejor sociedad.

NOTA: Esto que comparto no pretende señalar negativamente a las mujeres que decidieron DE MANERA AUTÓNOMA dedicarse al hogar. Su labor es pilar de la economía y sin las mujeres que decidieron ser AMAS DE CASA, simplemente no existiría ningún sistema productivo.

El color de las jacarandas

Era una tarde normal de primavera: soleada, frapuccinos de Starbucks en pleno apogeo y la ciudad las calles flanqueadas por jacarandas que se negaban a claudicar. Sin embargo, en una pequeña habitación al sur de la ciudad, las cosas no marchaban al paso de siempre. Lo que era algo natural, se convirtió en el final de una vida aparentemente normal y el inicio de dos nuevas y caóticas existencias.

Todo había iniciado cinco días antes. Ella había traído durante días en mente el número 8, como si supiera que ese número iba a determinar su vida, y justo en ese día, 8 de abril, algo se rompió, literalmente. Nada volvió a ser igual, y lo que debía ocurrir en al menos 4 semanas más, se aceleró inevitablemente. Pese a los esfuerzos de todos, no había nada qué hacer. Esto tenía que pasar sí o sí.

Ella solo podía observar parcialmente, sus rostros cubiertos, atada de brazos, recostada y merced de dos personas: a la que ya conocía y a la que estaba a punto de conocer.

El 12 de abril, entró en ese pequeño cuarto, apenas iluminado, lleno de desconocidos a lo cuales ella solo podía observar parcialmente, sus rostros cubiertos, atada de brazos, recostada y merced de dos personas: a la que ya conocía y a la que estaba a punto de conocer. No había ruido, solo la que dirigía el espectáculo hablaba y daba instrucciones. Ella tenía miedo pero disimulaba, pensaba ¿en qué momento todo se fue al carajo? Si todo estaba bien, ¿qué hice mal, en qué me equivoqué? Se echaba la culpa.

Algo que al parecer, iba a ser normal en adelante. Todo parecía ir conforme los planes de los observantes cuando de repente: sangre. Una gota, dos gotas, cinco, el ambiente se tensó, escuchó cómo se aceleraba su corazón y fue entonces que extrañamente, la invadió una paz infinita. “Hice lo que debía, si esto es lo que debe pasar, pues así sea.” Todos se volvió confuso. El sujeto a lado de ella susurró: “Tranquila, todo está bien”. Ella respondió: “Siento que me les voy”.

Lo sentía en realidad, ya no daba más, su cuerpo ya no aguantaba y decía “hasta aquí”. Las voces comenzaron a apagarse cuando escuchó un pequeño llanto, y mientras imaginaba lo que sucedía afuera, el sol seguía brillando y las jacarandas caían al piso, pensaba en que ya no iba a ver más ese color, y el de las nochebuenas o el del cempasúchil. Ni si quiera tuvo chance de ir a probar el frapuccino del mes del Starbucks. Cerró los ojos, más por debilidad que por el cansancio acumulado de todo el dolor, de las noches sin dormir y de la incertidumbre de los últimos cinco días. Todo se había terminado.

El sol seguía brillando y las jacarandas caían al piso, pensaba en que ya no iba a ver más ese color, y el de las nochebuenas o el del cempasúchil.

Y luego, los abrió. Habrían pasado segundos, sin embargo estaba en otro lugar. Todo era luz a medias y silencio, salvo un pequeño bip al fondo. No podía moverse, no entendía bien lo que sucedía, todo era confuso, ¿qué hacía ahí? Poco a poco la gente entraba, ahora sin nada que les tapara la cara, le explicaban todo pero ella aún no comprendía. Algo no cuadraba. Las horas pasaron, en su desesperación incluso se hizo de algunos papeles que había cerca y se puso a leer, para distraer su cabeza y sus pensamientos. Para esperar a despertar de este sueño extraño.

Pasaron unas horas, y la trasladaron a otra habitación: poco de pronto todo era luz, colores, sonidos, voces: normalidad. Y entonces, justo veinticuatro horas después de la masacre, apareció él: venía dentro de una especie de vehículo, empujado por una mujer con ropas groseramente pulcras. Él no era nada de lo que ella había imaginado: sus manos estaban todas arrugadas, el pelo entre café y rojizo en punta, como un punk novato, un pellizco de nariz, la piel rojiza con un tono amarillento. La mujer lo llevó hasta ella y él abrió sus ojos, cafés y brillantes y entonces ella no supo qué hacer. Lo único que supo es que de ahí en adelante nada sería igual y que nunca se iban a separar. Para bien o para mal, ambos habían sobrevivido a esa masacre que ambos provocaron, en esa sala de partos de aquel hospital al sur de la ciudad.

Para bien o para mal, ambos habían sobrevivido a esa masacre que ambos provocaron, en esa sala de partos de aquel hospital al sur de la ciudad.

Seis años han pasado, con muchos llantos, risas, descubrimientos, enojos, gritos, dudas, temores. Mucha gente llegó, otros se fueron, pero él y ella siguen ahí, juntos, él aprendiendo a vivir por primera vez, y ella en su segundo intento mientras bebe frapuccinos de Starbucks. Juntos hasta que las jacarandas dejen de existir.

Lee más textos de Obidark aquí.

Libre soy

Mi hijo me pidió una fiesta de princesas. Esto fue lo que sucedió en mi casa, mi cabeza y mi corazón.

Cada año, la llegada del cumpleaños de mi hijo es todo un evento en mi casa. Para mí, sus fiestas son el reflejo de la emoción que yo sentía en las mías, cuando era niña. Me conmueve mucho saber que ahora me toca darle esos momentos mágicos a mi hijo.

Amo ver su carita cuando llega el gran día de la celebración. Me derrite observar la felicidad que le da elegir la temática para su festejo, incluso meses antes de que sea su cumpleaños. Este diciembre cumplirá 5 años. Pero desde marzo, muy seguro y entusiasmado, me dijo: “Mami, quiero que mi fiesta sea de princesas, y yo quiero ser Elsa”.

Muy seguro y entusiasmado, me dijo: “Mami, quiero que mi fiesta sea de princesas, y yo quiero ser Elsa”.

Mi respuesta fue inmediata: el primer sentimiento que me llenó el alma fue la ternura y lo abracé, lo abracé muy fuerte. Pensé que tenía mucho sentido su decisión, porque justamente es Frozen la película con la que está obsesionado en este momento. El año pasado fueron Harry Potter y Cars. Me las chuté hasta el cansancio.

Así que, cuando me dijo el tema que había elegido para su fiesta, salieron de mí un largo abrazo y un “claro que sí, mi amor”, susurrado al oído. La respuesta de su papá fue muy divertida: le sugirió que él sería Ariel (La Sirenita). A mí me tocó ser Ana. Sus tíos serán Blanca Nieves y Bella. Todavía no hemos terminado de hacer la repartición de personajes a toda la familia, pero ya todos anticiparon que asistirán complacidos a su fiesta de princesas.

Un día, mientras mi hijo estaba en la escuela, le platicó a sus amigos que su fiesta sería de princesas. Varios niños le dijeron que no irían porque eso era “de niñas”. Mi hijo, lejos de sentirse desmotivado, les respondió que entonces invitaría a las niñas y que ellas irían a su fiesta. Enterarme de su respuesta, a boca de mi hijo, me impactó. Me alegró su seguridad. Me la contagió. “Los ausentes se perderán de una buena pachanga”, pensé.

Desde ese día he reflexionado mucho sobre lo que mi marido y yo le hemos dado a Nicolás. Mi hijo ha tenido la oportunidad de vivir en una casa llena de colores. Mi esposo y yo somos fotógrafos, y desde que nuestro hijo llegó a nuestras vidas nos hemos dedicado a mostrarle el mundo, a llevarlo a lugares, a presentarle colores y texturas. Así, sin prejuicio alguno. Le hemos enseñado —con los aciertos y errores propios de la paternidad y maternidad—  que el mundo es de todos y para todos. Aunque, la verdad, es él quien nos da las lecciones fundamentales. Lecciones de vida.

Le hemos enseñado —con los aciertos y errores propios de la paternidad y maternidad—  que el mundo es de todos y para todos.

Cada hogar es un mundo aparte. La crianza ajena merece respeto. Sin embargo, hoy tengo ganas de pedir que nos tomemos de la mano como padres y empecemos a destruir los prejuicios que nos encarcelan, que dejemos  de reforzar los estereotipos. Me gustaría gritar que por favor dejemos de ponerle género a los juguetes, a los colores, a nuestras metas. La segmentación mercadológica que hacen algunos fabricantes de juguetes no debe entrar en nuestras casas.

La segmentación mercadológica que hacen algunos fabricantes de juguetes no debe entrar en nuestras casas.

Dejemos que los niños exploren, que desarrollen de manera natural la empatía, que se empapen de igualdad. Demos oportunidad de que niños y niñas sepan que pueden vestir el color que quieran, llevar un bebé de juguete en brazos, usar bata de médico y delantal para cocinar.

Dejemos que su imaginación vuele sin techos, muros, juicios. Que los niños sepan que pueden ponerse una capa de mago o un vestido de princesa. ¡Que aspiren a ser astronautas, artistas, ingenieros, bailarines, karatecas! Pero, sobre todo, que sean seres humanos bondadosos y fuertes.

Que nos recuerden por ser los que ayudaron a cimentar una bella adultez, con una infancia libre y feliz.

Para mi hijo: 

Nicolás, ¡hagamos la mejor pachanga de princesas que ha existido! Te amo con todo el corazón. Gracias por ser mi gran maestro.

Mami.

Depresión postparto… ¿A qué les suena?

La depresión postparto afecta a cerca del 15% de las mamás. No importa si se trata de su segundo o tercer parto. Si no te sientes bien, busca ayuda.

Hace unas semanas, una mamá compartió con nosotras este texto de manera anónima. Es un texto que nos conmovió mucho. Creemos que es importante seguir alzando al voz en temas de salud, como es este, que pasan desapercibidos por no encajar en el estereotipo de la madre perfecta.

He de reconocer que alguna vez lo había escuchado, pero no sabía mucho más. ¡Y sí! Me tocó experimentarlo en carne propia. Ahora me pregunto por qué en ningún lado (en los cursos psicoprofilácticos, en las consultas con los doctores, en los grupos) se habla de este tema. Lo que hubiera dado porque “alguien” me platicara al respecto.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública de México, debido a su baja tasa de detección la depresión posparto es problemas de salud pública que requieren de la implementación de protocolos eficaces y de bajo costo.

Mi segundo bebé nació y todo estuvo excelente… Llegamos a casa y todo parecía normal. Lo comparaba con la experiencia de mi primer hijo y, según yo, ya sabía lo que me esperaba. Pero poco a poco ese mundo de ensueño se derrumbó y esfumó. Me empezaba a sentir rara. Ni siquiera sé definir a detalle qué era; sólo sé que no era yo.

Preguntaba a la gente a mi alrededor y me decían que era normal, que era parte de las “famosas hormonas”, pero yo sabía que no lo era, que era algo más. ¿Era normal era llorar de todo? ¿Sentir muchísimo miedo y angustia? ¿Llevar más de 80 horas sin poder dormir? ¿Sentir una angustia abrumadora, como un hoyo en el pecho, y sentir que no podía respirar? ¿Tener mucho miedo de quedarme sola? ¿Era normal no querer que se acabara el día porque la noche me aterraba? ¡Claro que no!

Me sentía perdida, como en otro mundo. No entendía nada. Recuerdo tener que encerrarme en el closet y gritar para tratar de liberarme de ese miedo, de la ansiedad… de ese “no sé qué” que estaba dentro de mí y no podía controlar, pero que —tristemente— sí dirigía mi mente.

Recuerdo las noches en vela. Los segundos me parecían horas. Las noches eran eternas. Sólo rogaba porque amaneciera. Me aterraba la oscuridad y tenía que prender todas las luces para sentirme un poco más segura. Rogaba porque apareciera un rayo de sol. Despertaba a mi esposo porque estaba muerta de miedo, sin poder articular una palabra. Le decía que no se durmiera porque no podía estar sola. Me sentía tan mal. Si no podía cuidar de mí misma, mucho menos de mi recién nacido.

Y así, me diagnosticaron con “depresión postparto severa”. Los síntomas necesitaban tratamiento urgente, y empecé con uno integral que fui construyendo poco a poco con ayuda de médicos, familia y amigos. (Hay personas que te salvan y ni se enteran.) El tratamiento constaba de sesiones con psiquiatra, terapias con psicólogo, clases de meditación y yoga, homeopatía, acercamiento espiritual, afirmaciones positivas. Me repetía todo el día “estoy bien, estoy bien”, y ponía frases positivas en todos los espejos con el lápiz de delinear.

A nivel mundial se estima que la prevalencia de la depresión postparto es del 13% en países con ingresos altos, mientras que en países con ingresos bajos y medios es del 20%.

Sabias palabras me dijo el pediatra de mis nenes: “A tu bebé no le sirve una mamá enferma. Pronto tienes que estar bien”. Así que poco a poco me aferré a la confianza, a la esperanza y a la ilusión de poder estar cada día mejor y poder disfrutar un tiempo “normal” con mis niños.

Poco a poco empezaron a transcurrir las semanas. Las mejoras eran mínimas de un día a otro, pero siempre trataba de comparar cómo me sentía con el punto inicial para percibir las dimensiones reales de mis avances. Celebraba mis pequeños triunfos: me alegraba aunque hubiera dormido sólo dos horas. “Por lo menos fue más que ayer”, me decía. ¡Porque dormir dos horas seguidas merecía festejarse! Empecé a hacer rutinas y poner en práctica todo lo que aprendía en las terapias, sesiones y clases, aprendí a respirar para relajarme y poder conciliar el sueño y olvidarme de los miedos.

La psicóloga, el psiquiatra y mis maestras me ayudaron a ver que esto tenía cura y que tendría un fin… pero que debía tener paciencia y vivir un día a la vez, que la mente es mi aliada y no mi enemiga, que el dolor transforma y que tenía que aprender a dominar mi mente nuevamente.

¿Quién me dio fuerza para seguir adelante? Mi familia: mis hijos y mi esposo. Me enseñaron que un abrazo y una sonrisa no solucionan el problema, pero que te dan la fuerza para seguir adelante.

La depresión postparto puede manifestarse en cualquier momento durante el primer año después del alumbramiento y genera tristeza, miedo, ansiedad, insomnio o exceso de sueño, sentimientos de incompetencia y de falta de confianza.

¿Por qué me sucedió? No sé… y nunca lo sabré. Sólo sé que fui parte del 15% de mujeres que sufren depresión postparto. Según los médicos no hay causa clara que la origine, “te da porque te da”. Así que hoy, a 5 meses de haber empezado mi recorrido por este camino, solo quiero sacar lo bueno de esta experiencia, tomar los aprendizajes… porque ahora soy una mujer, una esposa, una amiga y una mamá “renovada”. Soy como una nueva versión de mí.

Mientras escribo esto no puedo parar de llorar. Pero con estas palabras cierro un ciclo. Estoy orgullosa de mí. Ha sido una gran batalla.  Me considero una guerrera. ¡Estoy de pie y con mucha fe!

Estoy agradecida por estar viva, por estar sana, por estar con mi familia y por ser una mujer fuerte…. por poderle sonreír a los problemas. Si alguna vez les sucede algo similar, pide ayuda. Esa es la clave para salir adelante. No lo dejes. No te dejes.

Si llegaste hasta este punto, gracias por leerme.

#SerMamáEnDiezPalabras (o menos)

¿No te hubiera encantado saber qué pensaban las mamás realmente sobre la maternidad antes de que naciera tu bebé? En el más reciente #MomzChallenge, le pedimos a las momz que definieran qué es #SerMamáEnDiezPalabras o menos. Estas son algunas de las frases que nos compartieron. <3

¿Te quedaste con ganas de leer más? Encuentra el hilo completo aquí.

YouTube: 5 Canales inteligentes

Se terminan las vacaciones y con ello, nuestros oídos dejarán de escuchar frases como “¡Qué chuli!”, “¡Qué guay!” y demás sonidos que se volvieron parte de nuestro soundtrack veraniego. Sin embargo, no todo en YouTube es Toys On The Go!, afortunadamente hay varios canales educativos cuyo contenido no solo es informativo sino entretenido tanto para grandes como pequeños. Ya sea que busques apoyo para que tu kidzillo comprenda las tablas de multiplicar o necesites explicarle de manera sencilla en qué consistió la expropiación petrolera, en este regreso a clases, aprovecha y utiliza estas herramientas a favor de la familia. (Recuerda que el uso de computadoras o dispositivos móviles en niños debe ser limitado y siempre estar supervisado por un adulto.)

Sésamo

El canal oficial en español de Plaza Sésamo, además de tener fragmentos de los programas, tiene contenido exclusivo. el contenido creado por  Sesame Workshop, resulta ideal para pequeños en edad preescolar: coloridos personajes que se enfocan la alfabetización, matemáticas, salud y  las habilidades sociales y emocionales de los pequeños con videos de una duración no mayor a los 7 minutos cada uno. Un plus es la serie de videos de su personaje Lola, una niña con autismo cuya interacción con el resto del elenco fomenta la empatía con las personas que presentan este trastorno.

Educatina

Este canal está dirigido a estudiantes de nivel secundaria y su objetivo es brindar apoyo a los jóvenes en temas que abarcan desde filosofía y geografía hasta biología, historia e incluso lenguaje cinematográfico. Los videos están hechos con gráficos sencillos pero eficientes y así,  en poco tiempo, los chicos pueden resolver dudas que hayan surgido durante clase o complementar la información que necesitan para trabajos y exposiciones. Educatina sube aproximadamente tres videos con duración máxima de 8 minutos cada la semana, todos en español.

Aula 360

Este canal se creó originalmente en inglés, sin embargo ha dado el salto al español y portugués. Apto para pequeños en nivel primaria, los videos de Aula 360 cuentan con animaciones atractivas que en menos de 4 minutos ayudan a reforzar conceptos gramaticales, matemáticos, científicos y más. La frecuencia con la que se publican los videos es de dos veces por semana.

Bully Magnets

Si bien el target principal de este canal es la audiencia de entre20 y 30 años, el contenido que presentan es apto para todas edades. Su objetivo es la difusión de la historia de una manera entretenida y vaya que lo logran. Los videos de Bully Magnets  tiene toques de comedia y son más largos que los canales que previamente enlistamos (hasta 20 minutos). Al utilizar animaciones en gran parte de ellos, la producción es más elaborada, por lo cual la suben un video cada dos semanas. Puedes verlos junto con tus hijos o por tu cuenta para aclarar algún tema que quieras trabajar con ellos. Si deseas, complementa tu experiencia con sus podcasts o visitando su página web.

Curiosamente

Otro canal mexicano que entiende perfectamente la naturaleza curiosa de los pequeños y jóvenes. Producido por el estudio de animación Haini, con sede en Guadalajara y que tiene en su haber la producción de dos largometrajes (Nikté  y la Revolución de Juan Escopeta), el canal sube videos cada domingo en donde en menos de 8 minutos brindan respuesta a preguntas de todo tipo, ya sea sobre la existencia de Dios o el funcionamiento de las criptomonedas. Además de los videos, cuentan con una app y material didáctico disponible en varias librerías de todo el país.