Y me corté el cabello

Una vez más me mudaba de país, con un niño recién nacido en los brazos, una niña de 5 de la mano y dejando un trabajo que adoraba. Llena de dudas y con muy poca dirección, me metí de lleno a la vida doméstica. Me convertí en una ama de casa pues. Aunque ahora prefiero usar la palabra italiana: casalinga (así por lo menos puedo reír para mis adentros cuando la digo porque me recuerda a cunnilingus). 

La gente en México me decía: qué envidia, qué chingon, vete tú que puedes. Y yo les agradecía los ánimos, pero sabía que no sería fácil.

Era la tercera vez. Y, cada vez, dejar México se me hacía más difícil. Desarraigar a mi hija, quedarme sin apoyos familiares o emocionales. Por supuesto, nos íbamos porque era lo más conveniente para la familia, pero no estaba tan convencida de que lo sería para mí. 

Y así transcurrió uno de los años más difíciles de mi vida. Aprendiendo un idioma de cero. Sin amigos. Sin familia. Con un bebé que lloraba bastante más de lo que recordaba y sin ayuda doméstica. No es por nada, pero en México tenemos un tesoro en esas mujeres que dedican todo su día a tener nuestras casas perfectas y creo que no siempre lo valoramos o les retribuimos lo suficiente (just saying, no me maten). 

El camino fue duro, había días que me parecía todo más frío, más oscuro, exageradamente italiano. Pero un año después, con las agallas en su sitio y los remilgos en el cajón, miré a mi alrededor y vi un montón de gente nueva que se habían vuelto ya buenos amigos. Me vi hablando con fluidez en italiano, sonriendo en la calle sin razón aparente, jugando con mis hijos con una sonrisa sincera (no esa falsa de al principio que hacía dudar a mi hija sobre mis verdaderas intenciones). Incluso me estaban llegado trabajos freelance y propuestas de proyectos interesantes. 

Y aún así, seguía sintiendo la sombra de los meses malos acechándome algunos días. Miré la larga cabellera que había cultivado durante casi dos años, los del embarazo (que en mi caso fue bastante penoso) y  los de Italia, y me di cuenta de que ese cabello había estado conmigo todo ese tiempo; mi cabellera en sí misma era cosa vieja. Había estado ahí cuando renuncié al trabajo que aún echo de menos y había viajado conmigo en el avión mientras lloraba por dejar a mis seres queridos. Un pelo que siguió estando ahí mientras me lamentaba por lo que había perdido.

Así que decidí cortar con el pasado y reinventarme un poquito para dejar atrás una versión de mí que me tenía ya harta. 

Para recordarme que tengo que mirar hacia adelante me pareció buena idea hacer como dicta la Trevi, me corté el cabello, me vestí -no de reina- pero con los pantalones bien puestos, y me estoy concentrando en lo bueno. Y una de las cosas buenas que tiene mi vida en Italia es que tengo la libertad de hacer las cosas que siempre he querido hacer, pero que usaba el viejo pretexto del “no tengo tiempo” para no hacerlas. El blog es una de ellas.

No sé ustedes pero supongo que a todos nos ha pasado que a veces las circunstancias, el miedo o una depresión post parto no te dejan ver que tienes algo maravilloso entre manos.

 

Puedes leer más de Aldonza aquí.

Cuando las niñas hacen sus sueños realidad.

 

La noche de ayer fue especial para la industria del cine en Estados Unidos: varias mujeres subieron a dar poderosos discursos de agradecimiento en una premiación generalmente dominada por hombres. Así como en la ciencia, en el medio de las artes y espectáculos hay mucho por hacer en cuanto a equidad se refiere:

de acuerdo con datos del Centro de Estudios de La Mujer en Cine y Televisión de la Universidad de San Diego, la participación de mujeres tan solo en Hollywood es de apenas 20%, y la mayoría de los directores de departamento (cinematografía, vestuario, diseño de producción, dirección, etc.) aún son hombres. Bravo por la primera mujer directora de Pixar que ganó un cortometraje (Domee Shi, Bao) y todas las mujeres que demuestran que pueden hacer magia frente y detrás de cámaras. 

 

Mamá en construcción

Si algo he aprendido en los últimos meses es que la maternidad no es un destino, es un viaje, un proceso difícil y un encuentro contigo misma que muchas veces destapa la Caja de Pandora y revive dolores infantiles que no sabíamos ni que existían y que por supuesto están lejos de estar superados.

La maternidad te enfrenta a tu yo en su versión más desnuda, más pura. Es reconocerte con todos tus errores, manías, carencias y defectos o condenarte a repetirlos y perpetuarlos a través de tus hijos.

La maternidad, paradójicamente, también es una forma de reconstruirte y de ser una versión de ti más fiel a ti misma, pero el camino no es fácil.

La maternidad, en pocas palabras, es DIFÍCIL, COMPLEJA, DOLOROSA; implica renuncias y ajustes no solo de rutinas y tiempos, sino también a tus creencias, a lo que creías que eras pero no eres, a lo que creías que debería ser y no es. La maternidad es eso que, llevada a la consciencia, nos dirige naturalmente a la resiliencia; la maternidad es aquello que nos sucede para recordarnos nuestro inner power. La maternidad nos hace poderosas. La maternidad nos convierte en un factor de cambio en este mundo ávido de tolerancia, respeto, inclusión, amor por la vida.

No son los niños el futuro de las sociedades, SOMOS LAS MAMÁS.

La maternidad nos ubica en el aquí y el ahora; hay que ir “un día a la vez”. Y estando en el aquí y el ahora, se nos requiere la mayor consciencia y aceptación para entender que lo que hoy somos, lo que hoy hacemos y lo que hoy carecemos, es lo que hay… Sin expectativas, sin autojuicios perjudiciales, sin complacencias. La única que tiene que sentirse satisfecha y a gusto con lo que hace eres TÚ (no tu marido, no tus hijos, no tu familia… ¡TÚ!).

Cada día que pasa, cada experiencia, cada falla, cada alegría, son parte de mi construcción… SOY UNA MAMÁ EN CONSTRUCCIÓN, ¡y lo seguiré siendo sin importar cuántos años tenga mi hijo!

Cada vez que conozcas a una mamá en conflicto, recuérdale esto y te aseguro que salvarás su día.

Encuentren su tribu, acompáñense y abracen todo lo que son.

6 viñetas que reflejan esos momentos mágicos de la vida en pareja

Nadie niega que la dinámica de pareja cambia de muchas, muchísimas formas cuando tenemos hijos. Pero eso no necesariamente implica que el vínculo especial con el otro desaparece. En muchas ocasiones, esa magia y complicidad que nos llevaron a compartir los días se refleja en pequeños momentos o detalles que vale la pena saborear, como lo trazan de manera muy contundente estas 6 ilustradoras…

 

No con cualquiera uno se siente a gusto en completo silencio.

Ilustración: Agustina Guerrero, ilustradora española. Suele publicar viñetas humorísticas sobre la vida femenina cotidiana.

IG: @agustinaguerrero

 

 

Dicha en medio del cambio y hasta el caos.

Ilustración: Dina Odess, ilustradora y artista de Kazajistán, radicada en NY.  

IG: @dina.odess

 

 

Ante todo: honestidad.

Ilustración: Adrien Hedger, escritora y viñetista.

IG: @adriennehedger

 

 

Cuando te dicen el tipo de cosas que de verdad necesitas escuchar.

Ilustración: Valérie Minelli, ilustradora de libros infantiles y viñetista, de Luxemburgo.

IG: @mrs.frollein

 

Cuando claramente diferimos en lo que parece oooobvio.

Ilustración: Weng Chen, creadora de video juegos y cómics.

IG: @messycow

 

 

Y ante todo, complicidad. ¿Necesitamos decir algo más?

Ilustración: Catana, viñetista radicada en NY.

IG: @catanacomics

Mamás de niños: ¡no más baños sucios!

Si llegaste a la etapa del control de esfínteres con tus pequeños, sabes que a la tarea se le suman niveles de dificultad cuando se trata de niños. especialmente cuando una como mamá no está equipada fisiológicamente para decir “Mira, haz como yo…”. Afortunadamente siempre hay alguien que tiene alma de inventor y llega al rescate con alguna herramienta. Tal es el caso de Toddler Target, una mira luminosa que se puede acoplar al inodoro y les indica a los niños dónde apuntar al momento de hacer pipí. Además es sensible al movimiento, por lo cual las visitas nocturnas al baño son menos aterradoras. Puedes adquirir esta maravilla en Amazon y ayudar a que los hombres en casa  de todas las edades, mejoren la puntería y la higiene. 

Señales de que tu relación de pareja necesita ayuda profesional

¿Cuándo ir a terapia de pareja?

Acudir con un terapeuta de pareja no es sinónimo de que todo entre ustedes se derrumbó. En muchos casos, puede ser justo lo que necesitan para reajustar el rumbo. Porque la vida amorosa también se sacude y cambia con los años, con la llegada de los hijos y muchos otros factores que no siempre tenemos tan claros.

Aprovechando que es el llamado mes del amor, hablemos de los principales indicadores para que tú y tu pareja consideren ir a terapia a tiempo para trabajar su relación.

COMUNICACIÓN

Este es uno de los principales pilares de una relación; si consideras que el diálogo se ha vuelto un problema o de plano es nulo, te cuesta mucho trabajo comunicarle a tu pareja cómo te sientes o percibes que alguno de los dos no escucha las peticiones del otro, puede ser momento de agendar una cita. Un terapeuta les brindará ejercicios y estrategias de comunicación para que la restablezcan.

RELACIONES SEXUALES

Es común que a través del tiempo y ciertas situaciones experimenten cambios en la frecuencia con la que tienen intimidad, sin embargo, una disminución significativa (como podría ser de 2 vez por semana a 1 vez cada 2 meses), es momento de revisar qué está pasando. Si están inmersos en la rutina del día a día, si es por el trabajo, por rencores o chantajes, por los hijos, etc… Es necesario identificar cualquiera de estas situaciones y establecer un plan de acción para superarla.

INFIDELIDAD

Para algunas personas, la fidelidad no es un valor importante en la relación de pareja, pero la mayoría de las veces sí lo es. Si tu pareja o tú han decidido perdonar y seguir adelante, es recomendable que este proceso lo vivan acompañados de un experto que les ayude a no guardar rencores ni cargar con fantasmas del pasado.

DISCUSIONES

Todas las parejas tienen desacuerdos y discrepancias. TODAS. Aunque si las discusiones se han vuelto el pan de cada día, quizá haya que aprender a ceder, empatizar y elegir cuáles son las batallas que vale la pena luchar.

LUCHA DE PODER

En la actualidad, se espera que una relación de pareja sea horizontal y que ninguno de los dos esté por encima del otro. Si en tu caso no pueden crear acuerdos o simplemente cada quien busca tener la razón “no matter what”, necesitan de alguien que medie y les ayude a devolverle a su relación la igualdad y la humildad que ambos merecen.

¿Cuándo NO ir a terapia de pareja?

Si estás viviendo una situación de abuso o violencia física, salte de esa relación tóxica cuanto antes y busca un proceso terapéutico (pero para ti), así como redes de apoyo para hacerlo. Recuerda: lo más importante eres tú, necesitas estar en una zona segura y sin que peligre tu integridad.

Por último: la terapia de pareja no es sólo para resolver los conflictos cuando ya te están sobrepasando, también es una forma de prevenir y encontrar soluciones antes de que sea demasiado tarde. Además, claro, de ser útil para rescatar la relación o terminarla sanamente.

 

Diana Santoscoy es psicóloga clínica feminista y terapeuta Gestalt de niños, adolescentes y adultos. Puedes agendar una consulta con ella aquí.

“ENCHÚLAME EL INSTAGRAM”: 5 Tips para “pimpear” tu cuenta.

 

Yo digo que Instagram es como el “Tv y Novelas” de las redes sociales: puedes ver a Thalía correteando a sus hijos o bailando el “tiki-tiki”, a Jason Momoa de Pancardo departiendo con sus colegas de Aqua Man (y mostrando esos musculazos) y así la lista sigue y sigue.

Claro, las personas somos medio entrometidas y nos encanta andar chismeando y viendo qué hacen los famosos, pero… ¿qué tal si el tiempo que pasas ahí también lo aprovechas para dar visibilidad a tu proyecto?

Por eso aquí te van 5 tips para que “enchules” tu cuenta en Instagram y la aproveches para algo más que sólo “stalkear” a tus galanazos:

TIP #1: “Enchula” tu bio: cuando edites esa pequeña pestaña que habla de ti (y que es tu carta de presentación), recuerda escribir, junto a tu nombre, la palabra que identifica a tu marca o negocio; en mi caso yo estoy como: “Coach Dora Pancardo”, y lo mismo aplica si fueras estilista, chef, modista o artesana. Si colocas esa palabra y los hashtags que van con tu marca, es mucho más fácil que los demás te encuentren y te sigan. Bonus: entra aquí y crea una cuenta para que puedas añadir más de un link al vínculo de tu bio en Instagram (sólo te deja colocar uno y con esta aplicación, puedes conseguir que entren todos los links que quieras).

TIP #2: Crea tus historias destacadas: estas chulerías son esos circulitos que se encuentran en las “bio” de tu cuenta y de todas las cuentas en IG y que sirven, como su nombre lo dice, para “destacar” cualquier cosa que tú quieras. Yo lo veo como un tipo “menú” de navegación para que las personas conozcan más de tu trabajo. Si, por ejemplo, eres estilista, podrías usar historias destacadas tipo: “maquillaje”, “peinados”, “tintes”, etc. Estas historias se alimentan de las que posteas en tus “stories” y ahí mismo las puedes colocar como destacadas para que aparezcan automáticamente en tu bio, es decir, las categorizas y haces que perduren por siempre (no sólo 24 horas).

TIP #3: Diseña tus portadas de historias destacadas: o sea, haz que esas historias que ya destacaste, se vean súper “pro” y se antoje darles clic. El diseño lo puedes hacer en canva.com (mailob) utilizando las medidas de 1080×1080 pixeles. Recuerda utilizar la tipografía y colores de tu marca, para que todo sea congruente. Una vez diseñadas, descárgalas en PNG o JPG, ve a tu bio/historias destacadas/ da clic sobre la que vayas a actualizar y luego en “editar portada”, ahí podrás seleccionar tu imagen y quedará ya como una chula portada. Bonus: recuerda que canva también tiene app, así que todo esto lo puedes hacer desde tu celular.

TIPS #4 Y #5: ¡Usa las historias y los hashtags! Los hashtags son increíbles para que más personas sepan de ti y ubiquen tu negocio. Para saber cuáles usar, sólo ve al home de IG, ubica la lupa que está en la esquina inferior izquierda y coloca una palabra clave relacionada con tu proyecto, por ejem: “maquillaje”. Inmediatamente aparecerán los # relacionados con tu búsqueda y podrás ver también cuántas publicaciones hay sobre ellos. Ubica los que van con tu negocio, haz una lista y utilízalos siempre cuando subas una storie o una imagen a tu timeline. Te cuento que, en mi caso, cuando utilizo hashtags en mis publicaciones, éstas son vistas hasta 100% más que si no los uso. ¡Tú me dirás si vale la pena! Eso sí, tampoco pongas 35 de éstos o vas a marear a tus seguidores.

Bonus: recuerda ser natural, casual y relajada. IG es una red social así; muestra lo que otra persona no puede ver de tu marca, sintoniza con tu cliente potencial y cuéntale lo que hay detrás. ¡Humaniza tu proyecto y a darle con todo!