0
0
0
s2sdefault

Una vez más me mudaba de país, con un niño recién nacido en los brazos, una niña de 5 de la mano y dejando un trabajo que adoraba. Llena de dudas y con muy poca dirección, me metí de lleno a la vida doméstica. Me convertí en una ama de casa pues. Aunque ahora prefiero usar la palabra italiana: casalinga (así por lo menos puedo reír para mis adentros cuando la digo porque me recuerda a cunnilingus). 

La gente en México me decía: qué envidia, qué chingon, vete tú que puedes. Y yo les agradecía los ánimos, pero sabía que no sería fácil.

0
0
0
s2sdefault

Si algo he aprendido en los últimos meses es que la maternidad no es un destino, es un viaje, un proceso difícil y un encuentro contigo misma que muchas veces destapa la Caja de Pandora y revive dolores infantiles que no sabíamos ni que existían y que por supuesto están lejos de estar superados.

La maternidad te enfrenta a tu yo en su versión más desnuda, más pura. Es reconocerte con todos tus errores, manías, carencias y defectos o condenarte a repetirlos y perpetuarlos a través de tus hijos.

0
0
0
s2sdefault

“Te tengo que decir algo. No está bonito.” Estábamos recogiendo la cocina después de cenar cuando Santiago me soltó esa bomba. “Okay, agárrate”, pensé. “Estaba platicando con Vale y me dijo que su mamá no trabaja. Y lo dijo con un tono que hasta a mí me hizo sentir mal.” Traté de contenerlo. No pude. Me solté llorando. Tardé un rato en recomponerme – la herida fue justo en mi punto débil. “Mamá no trabaja.” Ma-dres.

0
0
0
s2sdefault

Cada uno de los derechos que tenemos hoy como mujeres significa la lucha de otras mujeres. No es hora de detenernos ahora.

Hace un par de semanas, preparándome para la visita de Momzilla! a mi recinto Godín, cayó en mis manos el documento más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la situación de nuestro país… y casi me pongo a llorar, entre otras cosas, porque el panorama para las mujeres-mamás-trabajadoras es poco optimista.

0
0
0
s2sdefault
Era una tarde normal de primavera: soleada, frapuccinos de Starbucks en pleno apogeo y la ciudad las calles flanqueadas por jacarandas que se negaban a claudicar. Sin embargo, en una pequeña habitación al sur de la ciudad, las cosas no marchaban al paso de siempre. Lo que era algo natural, se convirtió en el final de una vida aparentemente normal y el inicio de dos nuevas y caóticas existencias.

0
0
0
s2sdefault

Mi hijo me pidió una fiesta de princesas. Esto fue lo que sucedió en mi casa, mi cabeza y mi corazón.

Cada año, la llegada del cumpleaños de mi hijo es todo un evento en mi casa. Para mí, sus fiestas son el reflejo de la emoción que yo sentía en las mías, cuando era niña. Me conmueve mucho saber que ahora me toca darle esos momentos mágicos a mi hijo.

0
0
0
s2sdefault

La depresión postparto afecta a cerca del 15% de las mamás. No importa si se trata de su segundo o tercer parto. Si no te sientes bien, busca ayuda.

Hace unas semanas, una mamá compartió con nosotras este texto de manera anónima. Es un texto que nos conmovió mucho. Creemos que es importante seguir alzando al voz en temas de salud, como es este, que pasan desapercibidos por no encajar en el estereotipo de la madre perfecta.