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Malabarear la carga mental, doméstica, emocional, laboral y de cuidados maternos basta y sobra para perder la cordura en cualquier momento… Pero sí es posible simplificar un poco los días, y hacerlo no necesariamente implica poner nuestro mundo (más) patas ‘pa arriba. Hay varias acciones ‘hormiga’ para quitar de encima todo un peso, o muchos.

Primero lo primero: echa a la basura las expectativas (las más que puedas). Después, implementa por fases, una o varias de estas acciones probadas y compartidas por #MomzillasDeLaVidaReal:

En casa: delega, delega, delega

  • Domicilia todos los pagos posibles. Dejarás de perder recibos, olvidar fechas de corte y sí, hasta ahorrarás dinero.

  • Pide el súper por internet. Comprarás lo que de verdad necesitas y además de ahorrar dinero, también ahorrarás tu tiempo, que vale mucho. Puedes hacer pedidos, por ejemplo, con Al Wuak Al o La Central Delivery.

  • Establece horarios para revisar y atender tus redes sociales.

  • Haz listas: de compras, de tareas para cada miembro de tu familia y por día… De todo lo que haya que organizar (de paso, te darás cuenta de la cantidad de cosas que tienes encima, varias de las cuales seguramente puedes delegar).

  • Planea tu menú de comida y/o lunch semanalmente.

  • Cocina lo más posible en un solo día o cocina solo un par de cosas para varios días (nadie se muere por comer dos días lo mismo).

  • Prepara recetas más sencillas y prácticas. Deja los platillos elaboradísimos y novedosos (que luego nadie se come) para días especiales.

  • Guarda en el congelador una ‘comida fácil’ para salir del apuro UNO de ESOS días.

  • Incrementa el apoyo doméstico y/o reasigna labores por persona y por día.

  • Invierte en algún electrodoméstico o aparato electrónico que te facilite las tareas y te ahorre tiempo.

  • Recurre a un pizarrón, una app o a las alarmas del teléfono para anotar y llevar el control de tus pendientes, en vez de saturar tu preciado cerebro.

  • Contrata servicios de planchado de ropa o de lavandería, limpieza de muebles ( con MaxiClean, BioLimp, We Clean o Rainbow Fairies) u organización de espacios (con In Place). Es cierto, NADIE hace las cosas como tú, pero tú no puedes hacerlo TODO.

  • Ahorra las monedas de $10 pesos o los billetes de $20 que te quedan en cambio cada día. En menos de lo que esperas, tendrás un buen cochinito para darte un regalo. Sí, un regalo para ti.

Hijos: elige tus batallas

  • Cambia la corredera de una clase a otra por tardes en casa, sin actividades fijas. Lo que salga. Como salga.

  • Agenda menos compromisos sociales en fin de semana (dicen por ahí que cuando te aburres un poco, hasta sientes que sábado y domingo duran más).

  • Repite: si no se bañan diario, no pasa nada (de veras, no pasa nada).

  • Repite: la tele no es mi enemiga (de veras no lo es).

  • Organiza rondas/turnos con otras mamás para recoger a los niños de la escuela o para que coman y jueguen en una casa una vez por semana o cada 15 días.

  • Contrata una nana una vez por semana o cada 15 días, según tus posibilidades.

  • Si estás a punto de perder la paciencia, prueba poner la mano de tu hijo sobre la tuya: ver que es más pequeña que la tuya puede ayudarte a respirar un poco y recordar que lo que busca es tu guía. Incluso si lo está haciendo a gritos.

  • Dibujen sus rutinas de horarios en un pizarrón o en unas cartulinas para verlas cada día y seguirlas. El elemento visual es muy útil para que ellos la recuerden y sigan.

  • Deja el papel de repetidora de instrucciones: llévalos a hacer la actividad que tienen que hacer de la mano. Por ejemplo: si es hora de recoger los juguetes, tómale la mano y llévalo a la zona de desastre.

  • Asígnale tareas caseras a cada niño de acuerdo a su edad (guardar su ropa, tirar la basura, lavar trastes…) Sobran.

  • Dale un giro de juego a esas tareas: a ver quién tiende más rápido su cama o recoge 10 juguetes en un par de minutos, por ejemplo.

  • Pregúntate: ¿puedo ser más barco en esta situación o realmente es trascendental? Si no lo es, sé más barco.

  • Limita las opciones que le das a tus hijos: ¿Recoges tus juguetes solo o te ayudo? ¿cenas o te bañas primero?

  • Recuerda: no siempre tienes que entretenerlos de cabo a rabo. Deja que se aburran y ya se les ocurrirá algo a qué jugar.

  • Diles en voz alta que tú también eres humana y te cansas. Si siempre vas más allá de tus propios límites, ellos de verdad asumen que eres La mujer maravilla.

  • Reduce los traslados largos o las vueltas que te sean posibles (¿una escuela más cercana?, ¿menos clases al otro lado de la zona en la que vives?)

En cuestiones de trabajo: logra más con menos

  • Prueba el método Pomodoro para enfocarte y mejorar tu rendimiento, sea que trabajes en casa o en oficina.

  • Organiza la mayor cantidad de reuniones virtuales posibles. En vez de gastar tiempo en desplazarte, tendrás más tiempo efectivo de trabajo.

  • Define cierto número de cambios de ropa para usar durante tus días laborales; que combinen, te gusten y te queden bien… Y olvídate del agobiante ‘no sé qué ponerme’.

  • Haz una planeación semestral o anual para tu emprendimiento: a partir de ella puedes ejecutar y modificar conforme sea necesario, pero ¡ya tendrás puesto el andamio!

  • Haz listas de las diferentes tareas o pendientes a realizar por día. Hasta arriba pon las más complicadas.

  • Usa los trayectos en transporte público para responder mensajes o correos. O simplemente para observar y conectar con lo que te rodea.

  • Camina unos 15 minutos después de comer y antes de volver a la oficina. Será un boost para tu cuerpo y tu mente.

  • Organiza juntas a pie. En serio: 2 o 3 personas caminando pueden resolver temas de trabajo y activar su creatividad.

Bienestar personal: si tú eres tu prioridad, todo mejora

  • Toma la decisión de estar en lo que sea que estés.

  • Levántate media hora o hasta una hora más temprano para meditar, hacer yoga, caminar, correr… Para hacer algo SOLO para ti

  • Duérmete todos los días más o menos a la misma hora (así te va a ser más fácil el punto anterior).

  • Aprende algo nuevo: a bordar, a pintar, a cantar, a bailar, a coser un parche… Lo que sea.

  • Destina periodos para ‘respirar’, aunque sean 5-10 minutos escondida en un clóset. Todos los días.

  • Ve a algún tipo de terapia (el que más te lata).

  • Deja a tu pareja o alguien de tu confianza a cargo de todo por un rato cada semana. Que se haga bolas con tus hijos, como le sea posible. Van a estar bien y tú más.

  • Di que NO más seguido. Los días duran solo 24 horas y es necesario que descanses al menos 8.

  • Convive y comparte con tu tribu materna.

  • Cada que sientas que no puedes más, recuerda: las expectativas están mejor en la basura. Y pide ayuda.

Por último: imprime la lista que te compartimos aquí abajo. La puedes pegar en algún lugar visible y anota en ella las acciones ‘hormiga’ que sientas que más te urge implementar para quitarte carga de encima.